Era mayo de 2007 y yo estaba entrando a la oficina de mi jefe para presentar un informe. Después de dos extenuantes semanas de sesenta horas de trabajo estaba bastante orgullosa del producto terminado y lista para presentar mis conclusiones. No sospechaba que al reunirme con mi jefe y el director de recursos humanos mi ánimo estaría a punto de desplomarse: Aparentemente ese sería mi último día de trabajo para la organización.

En lo respectivo a nuestras personalidades, no había dos individuos más diferentes que mi supervisor y yo. Y aunque tratáramos ciertas situaciones de modos distintos, jamás hubiera imaginado que esas diferencias llevarían a un despido.

Ese día fue una encrucijada para mí. Como yo buscaba a Dios, me di cuenta que no estaba viviendo lo que decía creer…

Al subirme a mi automóvil y emprender el camino a casa sentí de pronto el peso inmenso de la situación, lo que me provocó muchísima ansiedad. Mi esposo estaba iniciando su propio negocio trabajando desde casa, teníamos dos niños pequeños y mi empleo era nuestra única fuente de ingresos y de seguro médico. Esa noche, en un intento sincero de calmarme y reconfortarme, mi esposo mencionó algo que tuvo un efecto no esperado por él. Dijo:
Será mejor que encontremos algo rápidamente, porque ya sabes cómo te vuelves loca en cuestiones de dinero.
Sus palabras me sacudieron hasta la médula. Era un comentario inocente, pero me sentí profundamente herida al escucharlo.

Comprendí que yo profesaba tener fe en Dios, y decía que confiaba en Él. Ese día fue verdaderamente una encrucijada para mí. Como yo buscaba sinceramente a Dios, pude darme cuenta que no estaba viviendo lo que decía creer. Entonces dije a Dios que ya no me iba a «volver loca». Y entonces sentí entusiasmo y expectativa de ver qué haría Dios. En sus manos estaba el modo de sobrellevar esta situación tan angustiosa. ¡Ni siquiera teníamos dinero para la renta del mes siguiente! Envié una solicitud de oración a nuestro grupo, y comenzaron a llegarnos plegarias y apoyo.

Una amiga pidió una copia de mi currículum para distribuirla entre sus contactos. Un día de la semana siguiente me llamó para comentarme que una de sus amigas quería ayudar y le había preguntado si podía hacerlo, a lo que respondí: —¡Desde luego que sí!

Al día siguiente mi amiga vino a mi casa trayendo un sobre. Me dijo que no sabía lo que contenía, pero que esperaba que fuese de ayuda. Al despedirme de ella con un abrazo y volver a la casa mis manos temblaban al abrirlo y leer la cifra del cheque que contenía. ¡Un extraño nos había dado suficiente dinero para los siguientes dos meses mientras buscábamos empleo y otras fuentes de ingresos!

Al orar en gratitud a Dios, un versículo bíblico apareció de repente en mi mente: «No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.» (Filipenses 4:6) [Jessica Leffew. Directora del ministerio para mujeres]

 

RECUERDA

Al leer un verso o pasaje bíblico, pregunta y responde las siguientes cuatro preguntas:

  1. ¿Qué dice este pasaje acerca de Dios?
  2. ¿Qué dice este pasaje acerca del hombre?
  3. ¿Hay en este pasaje ejemplos a seguir?
  4. ¿Existe en este pasaje algún mandamiento a obedecer o algún pecado a evitar?

A continuación del pasaje diario de la Biblia encontrarás una sección que comienza con “Yo…» Se incluye para ayudarte con la pregunta 4, para considerar tus acciones personales de obediencia basadas en lo que acabas de leer y aprender. Luego de esto, deberás orar a Dios para expresar tu compromiso.

 

Día 1 – Mateo 6:25-34

«Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.»

Yo…
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Día 2 – 1 Pedro 5:6-11

«Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. A él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.»

Yo…
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Día 3 – 1 Romanos 8:31-39

«¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: “Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!” Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.»

Yo…
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Día 4 – Hebreos 13:5-6

«Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.” Así que podemos decir con toda confianza: “El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»

Yo…
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Día 5 – Mateo 11:28-30

«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.»

Yo…

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