Era una calurosa tarde de verano en el sur de Luisiana. Aunque ya no podía soportar un minuto más del caluroso patio de ese restaurante, me quedé y seguí escuchando a mi amigo. Almorzamos y discutimos de qué modo podría él sobrellevar el momento más difícil de su vida. Al escuchar su historia y empatizar con él escuché algo que era sólo un comentario al pasar y que, sin embargo, era importante:

Amigo: —Así que aquí estoy… ¡En medio de este terrible lío!
Yo: —Lamento que estés pasando por este dolor.
Amigo: —Gracias. Tú sabes… ¡Yo no planeé que esto sucediera así!

¿Cuántas veces hemos dicho esas mismas palabras? «Yo no planeé que esto sucediera así!» Al oír esas palabras de labios de mi amigo recordé rápidamente Proverbios 16:9.

«El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor.»

«El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor.» Proverbios 16:9

Ya sea que camines bajo el sol o en medio de tormentas, este pasaje nos recuerda dos verdades. La primera es que Dios quiere que hagamos nuestros planes. Quiere que nos pongamos objetivos y avancemos en su realización. ¡Decide cuál es el llamado al que sientes que Dios te impulsa y síguelo! Pero la segunda realidad es que necesitamos entender que Dios permitirá desvíos de la ruta más corta hasta nuestro objetivo. Tenemos la tendencia de trazar el camino más directo y rápido entre dos puntos de nuestra vida. Sin embargo, cuando viajamos con Dios, en ocasiones Él escogerá, con sabiduría y amor, llevarnos por lo que me gusta llamar la «ruta panorámica de la santificación».

Al compartir esto con mi amigo, ambos reflexionamos acerca de cómo Dios a veces nos guía en una dirección inesperada. Pero Él siempre nos lleva a donde necesitamos llegar. Tanto en mi vida como en la de mi amigo, Dios llenó el camino preferido con crecimiento personal y una profundización de nuestra fe que quizás nunca hubiesen ocurrido de otro modo.

En el salmo 23:4, David escribe sobre su experiencia al recorrer la «ruta panorámica de la santificación» y describe el consuelo y la dirección que recibió a través de la presencia y liderazgo de Dios en su camino. Al leer en esta semana, ruego a Dios que puedas descubrir su dirección para ti en el recurrido de tu «ruta panorámica de la santificación». [Ben Coleman. Pastor de juventudes]

 

RECUERDA

Al leer un verso o pasaje bíblico, pregunta y responde las siguientes cuatro preguntas:

  1. ¿Qué dice este pasaje acerca de Dios?
  2. ¿Qué dice este pasaje acerca del hombre?
  3. ¿Hay en este pasaje ejemplos a seguir?
  4. ¿Existe en este pasaje algún mandamiento a obedecer o algún pecado a evitar?

A continuación del pasaje diario de la Biblia encontrarás una sección que comienza con “Yo…» Se incluye para ayudarte con la pregunta 4, para considerar tus acciones personales de obediencia basadas en lo que acabas de leer y aprender. Luego de esto, deberás orar a Dios para expresar tu compromiso.

 

Día 1 – Proverbios 3:5-6 (NIV)

«Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.»

Yo…
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Día 2 – Éxodo 33:12-23 (NIV)

«Moisés le dijo al Señor: —Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor. Pues si realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo. —Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el Señor. —O vas con todos nosotros —replicó Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?

—Está bien, haré lo que me pides —le dijo el Señor a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo. —Déjame verte en todo tu esplendor —insistió Moisés. Y el Señor le respondió: —Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. Cerca de mí hay un lugar sobre una roca —añadió el Señor —. Puedes quedarte allí. Cuando yo pase en todo mi esplendor, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano, hasta que haya pasado. Luego, retiraré la mano y podrás verme la espalda. Pero mi rostro no lo verás.»

Yo…
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Día 3 – Gálatas 5:16-25 (NIV)

«Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.»

Yo…
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Día 4 – Juan 8:12 (NIV)

«Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»

Yo…
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Día 5 – Salmo 25:8-10 (NIV)

«Bueno y justo es el Señor; por eso les muestra a los pecadores el camino. Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino. Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.»

Yo…

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