El miedo puede definirse como una emoción angustiante que se despierta ante un peligro latente, maldad, dolor, etc., sin importar si la amenaza es real o imaginaria. Es la condición de sentir temor. ¿Has sido presa del miedo alguna vez? Tu cuerpo puede sentirse como si estuviese literalmente inmovilizado en una prensa. En esa condición, incluso actividades cotidianas pueden parecer abrumadoras.

¿Pierdes el sueño por pensamientos temerosos como los siguientes?: «¿Y si mi hijo toma una decisión equivocada?» «¿Qué ocurrirá con todas las dificultades que atraviesa mi país?» «¿Qué haré si pierdo mi empleo?» «¿Qué ocurrirá si la persona que amo es diagnosticada de una enfermedad terminal?»

Como discípula de Cristo aprendí que no es suficiente citar las Escrituras. Es necesario creer que las promesas de Dios se aplican a mí como su hija.

Durante muchos años sentí miedos similares a estos amenazando paralizarme. Y, para ser honesto, algunas de las situaciones que temía estuvieron a punto de ocurrir. Superar mis miedos fue un proceso. El único modo de sobrevivir días llenos de temor fue creer y apoyarme en las promesas que encontré en la Palabra de Dios. Como discípula de Cristo aprendí que no es suficiente citar las Escrituras. Es necesario creer que las promesas de Dios se aplican a mí como su hija. Tuve que creer que Dios es confiable, creíble, todopoderoso y lleno de amor.

Hace varios años mi hijo fue diagnosticado con una enfermedad muy rara para la cual no existe cura. Esta condición causa espasmos musculares casi continuos y dolores insoportables. Recuerdo vívidamente una noche en la cual sufría tal agonía que clamó a Dios diciendo: —¡Padre, ayúdame! Me puse de rodillas al lado de su lecho y oré a su lado. Al levantarme de mi oración mi hijo dejó de respirar y quedó como inerte. Con urgencia pedí ayuda a mi esposo. La escena a continuación parecía surrealista: ver cómo le practicaba la resucitación cardiopulmonar a nuestro único hijo. En esos momentos el miedo amenazaba con ahogarme, pero mi corazón confiaba en que Dios es soberano y domina todas las situaciones. Mi confianza en el Señor pudo más que el miedo al cual mi mente comenzaba a sucumbir.

Mientras conducíamos a gran velocidad siguiendo la ambulancia que llevaba a nuestro hijo al hospital, estas palabras del salmo 23 ayudaron a calmar la tormenta en las que nos encontrábamos: «Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado» (Salmo 23:4) ¡Él estaba con nosotros! Estamos inmensamente agradecidos que Dios haya escogido permitir a nuestro hijo seguir viviendo.

¡En instantes en que el miedo nos paraliza podemos confiar en la Palabra de Dios, porque Su Palabra es la Verdad! ¡Tenemos un Salvador que todos los días sobrelleva nuestras cargas (Salmo 68:19) y que nunca nos dejará, ni nos abandonará jamás! (Hebreos 13:5).

Jesús es quien los libera del temor, nos da poder y nos ama. No debemos temer las tormentas que se avecinen. ¡En medio de toda circunstancia que amenace nuestra paz con Dios, tenemos un ancla, y esa ancla nos sostendrá! [Pam Cummings. Miembro de la Iglesia Bautista de Sugar Creek]

 

RECUERDA

Al leer un verso o pasaje bíblico, pregunta y responde las siguientes cuatro preguntas:

  1. ¿Qué dice este pasaje acerca de Dios?
  2. ¿Qué dice este pasaje acerca del hombre?
  3. ¿Hay en este pasaje ejemplos a seguir?
  4. ¿Existe en este pasaje algún mandamiento a obedecer o algún pecado a evitar?

A continuación del pasaje diario de la Biblia encontrarás una sección que comienza con “Yo…» Se incluye para ayudarte con la pregunta 4, para considerar tus acciones personales de obediencia basadas en lo que acabas de leer y aprender. Luego de esto, deberás orar a Dios para expresar tu compromiso.

 

Día 1 – Salmo 23:4 (NVI)

«Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.»

 

Yo…

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Día 2 – Salmo 27:1 (NVI)

«El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?»

 

Yo…

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Día 3 – Deuteronomio 31:6 (NVI)

«Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará.»

 

Yo…

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Día 4 – Salmo 56:3-4 (NVI)
«Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?»

Yo…

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Día 5 – 2 Salmo 55:22
«Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.»

 Yo…

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