¿De qué tienes miedo?

Salmo 27 | 5 de julio de 2026

Henry Amadio

Y muchas veces nuestros temores revel an dónde hemos puesto nuestra seguridad.

Cuanto más dependemos de algo para sentirnos seguros, más miedo tenemos de perderlo.

I. La fe crece cuando recordamos quién es Dios

  • Salmo 27:1-2 1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
  • Salmos 119:105 Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.

Nuestra fe consiste en recordar que Dios ha sido fiel en el pasado, y porque fue fiel ayer, podemos confiar en Él mañana.

  • Salmo 27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.

II. La fe madura cuando Dios se convierte en nuestro mayor tesoro

El mayor regalo de Dios era Dios mismo.

  • Salmo 27:4 Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor.  Y para meditar en Su templo.

Lo que cautiva nuestro corazón determina la dirección de nuestra vida.

Cuanto más contemplaba la hermosura de Dios, más deseaba vivir en su presencia.

  • Salmo 27:5,6 5 Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo; en lo secreto de Su tienda me ocultará; sobre una roca me pondrá en alto. 6 Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan, y en Su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor.

Muchos buscan a Dios por lo que puede hacer, pero David aprendió a buscar a Dios por quien Él es.

III. La fe persevera cuando esperamos en Dios aun cuando no lo sentimos cerca.

  • Salmo 27:7,8 7 Escucha, oh Señor, mi voz cuando clamo; Ten piedad de mí, y respóndeme. 8 Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió: «Tu rostro, Señor, buscaré».

David no deja de buscar a Dios cuando no siente a Dios.

  • Salmo 27:10 Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá.

Pero nunca llegará el día en que Dios abandone a uno de sus hijos.

Porque la fe no es la ausencia de debilidad; es seguir confiando en Dios cuando nuestras fuerzas ya no alcanzan.

  • Salmo 27:13 Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.

Porque la esperanza cristiana no se basa en las circunstancias; se basa en el carácter de Dios.

  • Salmo 27:14 Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.

La fe consiste en conocer a un Dios que es más grande que cualquier batalla.